El enfrentarnos a los colores es de suma importancia a la
hora de apreciar una obra de arte. Siempre se intenta dar una interpretación en
función a la forma en que los colores han sido plasmados y se intenta al
apreciarlos, convivir con ellos. Los colores en una obra de arte son movimiento,
son dinámicos, son misteriosos. El misterio reside en su contingencia, en su
condición de posibilidad, de poder ser de otra forma, es decir ser de otro color.
Usualmente el que observa la pieza no
piensa en la posibilidad de otro color, solo se queda en la observación de este.
El afán de lo estático, de lo inamovible ha estado
relacionado con la pretensión moderna del dominio, es decir de conocer
completamente algo e ir poco a poco conociendo más cosas en su totalidad. El
problema es que al pretender conocer todo de algo, suponiendo que esto sea algo
que no cambia, que no deviene, se deja de lado y se va en busca de “dominar “otra
cosa. Al dejar de lado lo que se considera dominado, teniendo en cuenta que se
conoce todo de ello, no se toma como posibilidad que esto pueda cambiar;
generando así que el hombre tenga una relación con el objeto de forma no activa,
con esto me refiero a una actitud no creativa, no libre, cerrando la
puerta a su condición de posibilidad ya
sea del hombre o del objeto /cosa conocida. Nos gusta poseer el control, no
gusta saber que nada cambia ya que de esta forma se tiene un conocimiento más
claro de lo que acontece y nos da seguridad, que es exactamente lo que ahora
busca el hombre, estar seguro de todo. La seguridad hace olvidar al hombre al igual que el
dominio que él es condición de posibilidad, la búsqueda insaciable de seguridad
y control demuestra la pasividad actual que el hombre tiene con relación al
mundo.
Estamos perdiendo la inocencia, hemos perdido el asombro,
todo se controla, todo puede ser ahora nuestro .Debemos pensar en el mundo como
si fuera una obra de arte y todo lo que hay dentro de ella son sus colores,
estos aparentemente no cambian, porque no se observa su movimiento; sin embargo,
estos son movimiento, siempre son distintos
y pueden ser y son cada vez de otro color. Heráclito decía que nadie se
baña en el mismo ríos dos veces, refiriéndose al devenir de la vida, al
constante cambio. El rojo de hoy, no será el mismo rojo de mañana …Tal vez podría ser azul.
Martin Scorsese, en una oportunidad dijo, que una de las mejores cualidades del cine, la que la diferencia de cualquier otra arte, es la posibilidad de unir música e imágenes de forma libre. La música es un componente indispensable en una gran película, la misma puede desentonar o ir acorde, pero sólo cuando se complementan, y no se puede pensar en una sin la otra, el resultado difícilmente se olvidará.
La siguiente lista es una selección personal y arbitraria de los mejores Soundtracks o “Scores” originales alguna vez compuestos para el cine. En la misma, hemos tratado de salvaguardar la variedad de autores, decidiendo elegir un Score por cada uno. Por otro lado, esta lista se encuentra lejos de ser definitiva o tener un orden particular, sólo es una fotografía de lo que consideramos más valioso.
1.Metropolis (1927) Gottfried Huppertz
2.Los girasoles (1970) Henry Mancini
3.Cinema Paradiso (1989) Ennio Morricone
4.El padrino II (1974) Nino Rota y Carmine Coppola
5.La Strada (1954) Nino Rota
6.The Kid (1921) Charles Chaplin
7.Third man (1949) Anton Karas
8.North by Nothwest (1959) Bernard Hermann
9.Star Wars (1977) John Williams
10.Gone with the wind (1939) Max
Steiner
Bonus
1.Nos habíamos amado tanto (1974) Armando
Trovaioli
Si no sabias, Banksy ha sido una cabeza en el mundo del arte urbano. El grafitero, que reside en Inglaterra, hizo historia por primera vez con su mural The Mild Mild West en 1997. El artista luego progreso a hacer piezas mas elaboradas como el PhoneBooth del 2006.
The Mild Mild West
London PhoneBooth
Con el tiempo, Banksy continua haciendo exposiciones. Pero en 2010, Thierry Guetta, un cineasta amateur francés viviendo en Los Angeles logro contactarse con el famoso artista. El resultado de este encuentro entre un entusiasta y una mente tan vanguardista es el documental Exit Through The Gift Shop.
El documental esta desde el punto de Guetta, quien al igual de Banksy se consigue un seudónimo y se hace llamar Mr.Brainwash. Se centra en dos momentos claves, cuando Guetta se encuentra con Banksy y en lo que Guetta hace luego de encontrarse.
Vemos como Guetta capitaliza la idea del arte urbano, haciéndola no mas que pintura en papel, sin significado alguno. Nos muestra como la sociedad ha llegado a un punto en el que todo puede ser comprado o vendido. Las apariencias y las etiquetas son todo lo que importa, y el ser parte de uno de los shows que Mr. Brainwahs ponía era la etiqueta apropiada.
Muchos han criticado a Thierry, pero lo interesante es que, el siempre supo, como lo dice en el documental, que no solo estaba haciendo arte, estaba dando un lujo. Ofrecía la posibilidad de estar "in", le dio a muchos la manera de comprarse su ticket a la exclusividad del arte urbano y contemporáneo.
Además, no fue acaso Duchamp quien nos expreso que el arte es arte si es que el artista intenta que sea arte? No significa acaso eso que el arte de Guetta es igual de arte que la Fontana de Duchamp?
Si no han visto el documental, aqui esta el trailer.
Joe Fenton es un artista ingles graduado con honores de la
Wimbledon Art School que trabaja en su mayoría piezas de arte monocromática.
Joe está fuertemente influenciado por el surrealismo y tiene como principales
referentes a El Bosco (Hieronymus Bosch) y M.C Escher. La particular y loca
manera de crear su arte parece venir de sus ganas de mantener sus miedos a
distancia y al mismo tiempo entenderlos. Muy aparte de su prioridad de trabajar
en su arte a tiempo completo, Joe tiene publicados dos libros para niños como
autor e ilustrador que han ganado diferentes premios.
La particularidad en sus
obras se ve reflejada en las miradas de sus personajes que muestran terror e
inquietud al mismo tiempo de mostrar un mundo encerrado en marcos donde todo
parece estar en caos pero al mismo tiempo, este mundo es representado
simétricamente lo que da una sensación de perfección en un mundo caótico.
Admiren su obra.
El horizonte está en los ojos y no en la realidad.
Ángel Gavinet
Starry Eyes, 2013
Hace un par de años mi hermano me mostró un par de fotos de Ryan McGinley. Las imágenes se me quedaron pegadas en la retina, colores, juventud, honestidad puesta en fotos. Quede fascinado. McGinley es un fotógrafo norteamericano, a los 25 años hizo historia al convertirse en el fotógrafo más joven en tener una exposición en el Whitney Museum of Art. La ultima colección del fotógrafo fue publicada en el 2013 y se llama Body Loud. Esta colección es, en mi sincera opinión, un hito para la juventud. Sus colores brillantes en contraste con la desnudez de los modelos y el fondo natural crean el ambiente de honestidad por el que McGinley es conocido.
“Cuando quieres algo de la vida, tan
solo debes estirarte y alcanzarlo”.
Two years he walks the
earth. No phone, no pool, no pets, no cigarettes. Ultimate freedom. An
extremist. An aesthetic voyager whose home is the road. And now after two
rambling years comes the final and greatest adventure. The climactic battle to
kill the false being within and victoriously conclude the spiritual revolution.
No longer to be poisoned by civilization he flees, and walks alone upon the
land to become lost in the wild.
- Alexander Supertramp May 1992.
El cine como toda expresión artística genera
diversas sensaciones al espectador, muchas veces después de ver una película
sentimos ganas de hacer cosas que usualmente no haríamos y soñamos que somos
héroes, magos, villanos, etc., considero que es en ese momento donde podemos
decir que ha tenido éxito la película, cuando podemos ver y creer las cosas de
otra forma, cuando sentimos que lo hemos visto influye tanto en nuestra vida
que intentamos hacerlo realidad, o bueno eso creemos... Personalmente siempre
intento sentir las imágenes, buscar que penetren en todo mi cuerpo y que me abrasen. Esto me ocurrió al ver hace ya
unos años Into te wild, película dirigida por Sean Penn basado en un libro de
Jon Krakauer donde nos cuentan la historia de Christopher Mc Candless, un joven
que acaba de culminar sus estudios y abandona todo para poder sumergirse a un
viaje hacia la naturaleza o diría yo hacia su naturaleza.
Esta obra cargada de bellísimos planos y un
soundtrack maravilloso elaborado por el gran Eddie Vedder hace de la película
un viaje para el que lo está observando tan emotivo como el que está haciendo Supertramp
(Christopher). Este quiere dejar de pertenecer al sistema en el cual ha vivido hasta ahora, un
sistema marcado por el consumo, por la hipocresía y sobre todo por el
condicionamiento que le impide ser libre.
Christopher abandona absolutamente todo, su familia, sus estudios, el mundo;
Solo quiere una cosa llegar a Alaska, él no sabe por qué, solo siente que ahí es donde se
encontrará. Él sabe que en el camino se transformara y conocerá nuevas cosas,
él sabe que de nada sirve aferrarse a lo
material por eso dona todo su dinero, deja su auto y solo carga consigo lo
necesario para sobrevivir. Christopher es libre, pues asume las consecuencias
de su elección, el viajar hacia Alaska y encontrar allí la naturaleza del ser
humano.
Su viaje hasta llegar Alaska dura dos años
donde conoce muchas personas que le dan visiones distintas de ver el mundo y
donde él poco a poco va construyéndose y disfrutando de la vida; debemos saber
que el verdadero viaje es el camino hacia sí mismo, el cual está cargado de dificultades y enseñanzas. Esto
genera que Supertramp se sienta bien y no extrañe nada del mundo al que estaba
inmerso. Cada día es una aventura nueva, cada día debe luchar por algo que no
sabe si estará mañana, cada día busca vivir como si fuera el último. Él busca
sentir la vida, estaba cansado del control que hay sobre las cosas, esto se ve
marcado por la relación que tenía con sus padres y sobretodo la forma en que
sus papas convivían entre sí.” Si admitimos que la humanidad puede guiarse
usando tan sólo la razón, entonces toda posibilidad de vida será destruida”.
El sentir es un tema muy importante que se
aborda en esta cinta ya que no solo se observa en la construcción del personaje
principal sino en la mayoría de personajes que este encuentra en su camino. Como
dijimos antes él aprende de su viaje, el viaje es un fin en sí mismo que Christopher
llega a valorar, sin embargo este
necesitaba llegar Alaska pues él consideraba que ese era su objetivo. Cuando
llega a Alaska encuentra el “bus mágico”
que lo utiliza de refugio y donde lleva
a cabo muchas reflexiones acerca de lo que aconteció en su viaje, es ahí donde
se da cuenta que el camino ha sido el objetivo de todo ese hermoso viaje. Es en
este bus donde encuentra el sentido de su vida ya que se da cuenta de que a
pesar de haber realizado lo que él decidió no tenía nadie con quien compartirlo.
La naturaleza del hombre es relacionarse con otros hombres, este eligió estar
solo, ya que siempre lo estuvo. Al momento de decidir escapar hacia Alaska , Christopher
no se sentía cómodo con el mundo, era él contra todos ,poco a poco fue dándose
cuenta de que el relacionarse con el mundo, incluyo naturaleza y seres vivos es
lo que lo hace sentir” vivo”, pues, como dice él en una de las últimas escenas
, la cual considero la más hermosa de toda la película “ La felicidad solo
existe si es compartida” luego de eso el muere ya que se envenena por ingerir
plantas venenosas. Él no quería morir sabía que el viaje no había terminado a pesar de haber llegado a su objetivo, Supertramp ya era consciente
de su naturaleza ahora quería compartirla. La cinta termina con la bella reflexión
mencionada, con el bello moviente hacia el compartir no importa que sea algo
material o abstracto porque eso es amar.
Debo mencionar que esta película es una de mis
favoritas ,se me ha hecho muy difícil escribir sobre ella porque no hay
palabras exactas que permitan describirla …solo sensaciones y que más difícil
que explicar eso, lo que uno siente ,es como viajar… hacia la naturaleza de
nuestro ser.
Fue en las
filmaciones de The Godfather II en las que Robert De Niro leyó por primera vez Raging Bull: My Story, de Jake LaMotta.
El libro era una autobiografía que relataba la historia de un boxeador
profesional de pesos medianos, desde su infancia y sus inicios en el boxeo
hasta la obtención del título mundial y su posterior debacle en el ámbito
familiar y profesional. El libro, de pocas cualidades literarias, impresionó a
De Niro inmediatamente, el personaje de Jake La Motta, un muchacho pobre del
Bronx de un gran talento que ve un proyecto de vida destruido por su propio
carácter, para luego arrepentirse y buscar una suerte de redención, formó una
obsesión constante en su carrera.
Fue en esa época,
en que le propuso a Scorsese dicho proyecto. Insistiendo que era una película
que tenían que hacer juntos. Scorsese se sentía reticente a realizar dicha
adaptación. En sus palabras alegaba que no comprendía realmente el interés por
la historia y que por otro lado, ya desde su niñez, encontraba al box o
cualquier otro deporte aburrido. No obstante, ante la obstinación de De Niro “
Marty” encargó el desarrollo de un guion a manos de Mardik Martin y posteriormente
de Paul Schrader –el guionista de Taxi Driver.
Posteriormente,
en 1978, Scorsese pasaba por una grave crisis de salud. Después del fracaso de
New York New York, su primera película de alto presupuesto, inició un largo y precipitado
camino hacia el caos, debido al excesivo consumo de drogas y a un ritmo de vida
bastante disipada. Fue en aquel tiempo, en que se divorció de su segunda esposa,
pasaba por una gran depresión y una gran rabia por el aparente término de una
carrera ascendente en el espectro del cine norteamericano. A pesar del
recrudecimiento de su salud, en ese año dio a estrenar The Last Walz, una documental
del último tour de la banda de rock The Band. Scorsese supo en ese momento, que
era lo que mejor que había dirigido en su carrera. Sin embargo, no se sentía
feliz ni satisfecho creativamente:
“En ese momento comprendí que
había un problema, que había una especie de vacío dentro de mí ¡Y me drogué aún
más! Luego toqué fondo, me hundí”. (en Cahiers du cinema número 500)
En setiembre de ese año, fue
internado en el New York Hospital al sufrir una hemorragia interna que por poco
lo lleva a la muerte, estuvo en recuperación diez días. Su cuerpo no resistía más De Niro lo visita de
forma constante y entre conversaciones le informa que Paul Schrader había finalizado
el guión y sólo faltaba él, él era el único que podría hacerlo.
[Pero ¿Qué ocurre?” Y Luego
añadió: “¿No quieres hacer esta película? ¡Sólo tú puedes hacer!”. Respondí que
sí. Y entonces comprendí; fui consciente de que yo era él… (Scorsese muestra la
foto de De Niro interpretando a Jake La Motta obeso). Yo podía hacerlo. Esa
película hablaba de mí. No tenía que decírselo a Bob: ya lo sabía. Todo lo
quería de mí era un compromiso. Y de algún modo, en mí se disparó un resorte.
Dije: “lo haremos. ¡Adelante!] (en Cahiers du cinema, número 500)
Después de su recuperación se dirigió
con De Niro a la isla de St. Martin ha rescribir el guión. Scorsese empezó el
proyecto bajo un ritmo creativo frenético y eufórico, que no sentía desde Mean
Streets o Taxi Driver. Había encontrado su voz y la convicción para filmar la
película. La filmó como si fuera la última, introduciendo todo lo que había
aprendido, cada forma y truco de todos sus años en el cine. El resultado, fue la
voz trágica de un hombre que luego de pasar por el infierno y la soledad,
originado por sus propios demonios, encuentra la redención muchos años después,
comprendiendo su ceguera y viéndose por fin en el espejo, aceptándose a sí
mismo, encontrando paz.
II
Sobre Raging Bull
I
remember those cheers / They still ring in my ears / After years, they remain
in my thoughts. / Go to one night / I took off my robe, and what'd I do? I
forgot to wear shorts. / I recall every fall / Every hook, every jab / The
worst way a guy can get rid of his flab. / As you know, my life wasn't drab. /
Though I'd much... Though I'd rather hear you cheer / When you delve... Though
I'd rather hear you cheer / When I delve into Shakespeare / "A horse, a
horse, my kingdom for a horse", I haven't had a winner in six months.
[he
lights a cigar] Though I'm no Olivier / I would much rather... And though I'm
no Olivier / If he fought Sugar Ray / He would say / That the thing ain't the
ring, it's the play. / So give me a... stage / Where this bull here can rage /
And though I could fight / I'd much rather recite /... that's entertainment…
El inicio de Raging Bull es la
síntesis o la gran metáfora de la vida de Jake La Motta. La trasposición del Intermezzo de Cavalleria
Rusticana, el ballet pugilístico que se prepara para el encuentro, golpeando a
la nada, un hombre solo en el ring entre las cuerdas que se enfrenta contra sí
mismo y contra el mundo . Scorsese logra dar proporciones Shakesperianas a un
personaje atormentado por sus propios demonios, que ve como el espectáculo de
su vida se resuelve en una gran tragedia, en la que el ring es una alegoría de
sus fracasos y de sus éxitos. A su vez, el carácter violento y sesgado de sus
mejores años, es su propia condición la que lo precipita a la debacle, a la
decadencia moral y física y su posterior ruina. Jake La Motta, ya en 1964
rememora de forma melancólica sus años de juventud y esplendor, recitando
pasajes de Tenesse Williams y William Shakespeare antes de entrar a escenario. Lo
que sigue es el montaje, de la función de su vida, de dos imágenes dispares: de
un hombre viejo, desilusionado y acabado y por el otro lado, un joven La Motta
que recibe los golpes, orgulloso, impetuoso e invencible, sin retroceder, antes de ir al ataque.
La concepción
del anti héroe en Jake La Motta, es de
un doble conflicto, es la historia de la impotencia de un hombre que se
enfrenta con la sociedad y consigo mismo. Raging Bull es la película de la
autodestrucción del protagonista, por sus propias inseguridades y pasiones. La
premisa sitúa a Jake un exitoso boxeador de pesos medianos, al cual se le niega
tener de ser un contendiente y ganar el título mundial. Existe, en ese sentido,
un orden impuesto que no puede superar, las mafias pugilísticas que predisponen
resultados y campeones. Jake se niega a formar parte de ello y va por su
cuenta, intentando forjar su éxito por sí mismo. El resultado es la frustración,
del no aceptar las convenciones corruptas de la sociedad, que se antepone a su
suerte y aquellos valores antiguos que defiende, que se acrecientan con los
años y generan un orgullo desmedido y ciego que estalla en una actitud violenta
contra todo lo que pudo ser bello o valioso en su vida.
Del mismo modo,
se puede encontrar un profundo conflicto interno por parte de Jake, una
inseguridad, una incapacidad o miedo a ser feliz, que lo abstrae y aísla y
dificulta la comunicación con los demás. En ese espectro su hermano Joey (Joe
Pesci), es una suerte de pacificador, su conexión con el mundo y lo que lo
rodea. Él canaliza sus fuerzas y pasiones y busca las oportunidades que el
carácter de su hermano le niega. Por el otro lado, nos damos con Vickie (Cathy Moriarty) la que
sería su segunda esposa. Una rubia, con una imagen y actitud al modo de una
femme fatale, a la que Jake ve como un espejismo, de algo verdaderamente bello,
una fuerza de la naturaleza que no puede controlar, pero que sin embargo, lo
atrae y es algo que desea en su vida. Vickie, de esta manera, forma parte vital
de sus inseguridades, de su fragilidad contenida, de su falta de comunicación
con el mundo al cual, tiene un miedo terrible, de ser abandonado, de que su
orgullo y amor propio sean rotos. La violencia, los celos y paranoias de La
Motta, se encienden en su temor de no ser suficiente, de no dar talla al papel
que interpreta.
Después de
casi cuatro años luchando, ante una gran frustración, Jake termina traicionándose a sí mismo, su hermano Joey lo
convence de que su única oportunidad es venderse a la mafia. De este modo, se
deja ganar Ante esta situación Jake llora
desconsoladamente, es una traición su filosofía de vida y siente vergüenza de lo que tuvo que hacer y el fracaso que conlleva. No
obstante, dos años después, tiene la oportunidad de luchar por el título y lo
consigue. Así, en el pináculo de su carrera pasando la euforia del momento,
pasamos a un siguiente plano y nos damos con la cuenta que no es feliz, que existe
una insatisfacción en cada aspecto de su vida, una resignación que lo hace
dejar de lado el entrenamiento y una frecuente paranoia e inseguridad de que su
esposa lo engaña. La Motta desconfía de su éxito y procede a destruirlo,
escucha internamente acusaciones, confesiones, traiciones contra sí y se aísla
en un manto de ebullición y violencia contenida. La misma paranoia lo aleja del
único componente estable en su vida, su hermano, su puente con la realidad, al
cual le da una golpiza creyendo que lo traicionó con su esposa, rompiendo relaciones con él.
La vida de
Jake La Motta, de este modo, es la de un hombre con todas las condiciones para
ganar, pero que una vez cumplido el objetivo de su vida, no sabe qué hacer con
ella y que falla miserablemente sin encontrar una real satisfacción. Su vida es
el espectáculo de una persona que recibe golpe tras golpe en una actitud casi
masoquista, en un mundo caótico –dícese el ring o la vida-, en el que se rehúsa
a dar su brazo a torcer o ceder, pero este no es un personaje idealista, sino un
personaje que ante su propia fragilidad, trata de moldear al mundo a su
alrededor, de alcanzar un control ante su propia inseguridad y forjar su propio
éxito y auto-respeto. Una vez que gana el título, sin embargo, se siente igual
de vacío. Siente la misma gran impotencia e incapacidad de expresarse, el miedo
a quedarse solo y ser engañado, de vivir en un mundo, en el cual realmente, no cree
merecer ser feliz.
La Motta se ha retirado y abre un
night club, con su mismo nombre. En este club, en una profunda decadencia
moral, se ve coludido en un caso de corrupción de menores, la policía lo busca.
Corre desesperado a buscar dinero con que sobornar a la justicia y falla, al
rehusarse a vender su cinturón de campeón, el último recuerdo de su gloria
pasada. Ya en la cárcel, se afronta
contra el escenario del que siempre huyó: su propia debilidad. Jake como llegó
al mundo, está solo y en el fondo del abismo, en la oscuridad su reflejo es
claro, se enfrenta a la realidad, todo lo bello en su vida se había esfumado y
era su culpa. Es un hombre, que finalmente, se repite encarecidamente,
desesperado que no es un animal, que es una persona, que no es tan malo y que
merece una oportunidad.
En 1964, La Motta, otra vez en su
camerino, recita el monólogo de “I
could have been a contender” de Marlon Brando en On the Waterfront. Ha perdido
todo, pero por fin puede ver su reflejo en el espejo y no huye de él. Es curioso, en su fracaso, por fin encuentra
un cierto equilibrio, una cierta paz interior que hace llevaderos sus años, ya
que ve claramente la luz en el escenario -el ring- en el que sus mejores años pasaron, el que
fue su hogar y forma parte de su modo de plantarse al mundo, sabe que aquel
lugar es el único lugar en donde puede expresarse y retomar su vida porque
ahora ve.