miércoles, 7 de mayo de 2014

La vida es color hay que combinarlos


                                          

                                                                                                            Artista :Stephan Balleux

El enfrentarnos a los colores es de suma importancia a la hora de apreciar una obra de arte. Siempre se intenta dar una interpretación en función a la forma en que los colores han sido plasmados y se intenta al apreciarlos, convivir con ellos. Los colores en una obra de arte son movimiento, son dinámicos, son misteriosos. El misterio reside en su contingencia, en su condición de posibilidad, de poder ser de otra forma, es decir ser de otro color. Usualmente el que observa  la pieza no piensa en la posibilidad de otro color, solo se queda en la observación de este.
El afán de lo estático, de lo inamovible ha estado relacionado con la pretensión moderna del dominio, es decir de conocer completamente algo e ir poco a poco conociendo más cosas en su totalidad. El problema es que al pretender conocer todo de algo, suponiendo que esto sea algo que no cambia, que no deviene, se deja de lado y se va en busca de “dominar “otra cosa. Al dejar de lado lo que se considera dominado, teniendo en cuenta que se conoce todo de ello, no se toma como posibilidad que esto pueda cambiar; generando así que el hombre tenga una relación con el objeto de forma no activa, con esto me refiero a una actitud no creativa, no libre, cerrando la puerta  a su condición de posibilidad ya sea del hombre o del objeto /cosa conocida. Nos gusta poseer el control, no gusta saber que nada cambia ya que de esta forma se tiene un conocimiento más claro de lo que acontece y nos da seguridad, que es exactamente lo que ahora busca el hombre, estar seguro de todo. La seguridad  hace olvidar al hombre al igual que el dominio que él es condición de posibilidad, la búsqueda insaciable de seguridad y control demuestra la pasividad actual que el hombre tiene con relación al mundo.

Estamos perdiendo la inocencia, hemos perdido el asombro, todo se controla, todo puede ser ahora nuestro .Debemos pensar en el mundo como si fuera una obra de arte y todo lo que hay dentro de ella son sus colores, estos aparentemente no cambian, porque no se observa su movimiento; sin embargo, estos son movimiento, siempre son distintos  y pueden ser y son cada vez de otro color. Heráclito decía que nadie se baña en el mismo ríos dos veces, refiriéndose al devenir de la vida, al constante cambio. El rojo de hoy, no será el mismo rojo de mañana …Tal vez  podría ser azul.

lunes, 5 de mayo de 2014

Los 10 Mejores Soundtracks del Cine

Martin Scorsese, en una oportunidad dijo, que una de las mejores cualidades del cine, la que la diferencia de cualquier otra arte, es la posibilidad de unir música e imágenes de forma libre. La música es un componente indispensable en una gran película, la misma puede desentonar o ir acorde, pero sólo cuando se complementan, y no se puede pensar en una sin la otra, el resultado difícilmente se olvidará.

La siguiente lista es una selección personal y arbitraria de los mejores Soundtracks o “Scores” originales alguna vez compuestos para el cine. En la misma, hemos tratado de salvaguardar la variedad de autores, decidiendo elegir un Score por cada uno. Por otro lado, esta lista se encuentra lejos de ser definitiva o tener un orden particular, sólo es una fotografía de lo que consideramos más valioso.

1.      Metropolis (1927) Gottfried Huppertz




2.      Los girasoles (1970) Henry Mancini


3.      Cinema Paradiso (1989) Ennio Morricone


4.      El padrino II (1974) Nino Rota y Carmine Coppola



5.      La Strada (1954) Nino Rota


6.      The Kid (1921) Charles Chaplin

7.      Third man (1949) Anton Karas



8.      North by Nothwest (1959) Bernard Hermann


9.      Star Wars (1977) John Williams


10.   Gone with the wind (1939) Max Steiner

Bonus
1.      Nos habíamos amado tanto (1974) Armando Trovaioli

https://www.youtube.com/watch?v=lEVzgIwetiI&feature=kp

2.      Bram Stocker's Dracula (1992) Wojciech Kilar




3.      Taxi Driver (1976) Bernard Hermann




4.      No te mueras sin decirme adónde vas (1995) Pedro Aznar



5.      Once upon a time in America (1984) Ennio Morricone




domingo, 4 de mayo de 2014

Exit Through the Gift Shop

Si no sabias, Banksy ha sido una cabeza en el mundo del arte urbano. El grafitero, que reside en Inglaterra, hizo historia por primera vez con su mural The Mild Mild West en 1997. El artista luego progreso a hacer piezas mas elaboradas como el PhoneBooth del 2006.


The Mild Mild West


London PhoneBooth

Con el tiempo, Banksy continua haciendo exposiciones. Pero en 2010, Thierry Guetta, un cineasta amateur francés viviendo en Los Angeles logro contactarse con el famoso artista. El resultado de este encuentro entre un entusiasta y una mente tan vanguardista es el documental Exit Through The Gift Shop. 


El documental esta desde el punto de Guetta, quien al igual de Banksy se consigue un seudónimo y se hace llamar Mr.Brainwash. Se centra en dos momentos claves, cuando Guetta se encuentra con Banksy y en lo que Guetta hace luego de encontrarse. 

Vemos como Guetta capitaliza la idea del arte urbano, haciéndola no mas que pintura en papel, sin significado alguno. Nos muestra como la sociedad ha llegado a un punto en el que todo puede ser comprado o vendido. Las apariencias y las etiquetas son todo lo que importa, y el ser parte de uno de los shows que Mr. Brainwahs ponía era la etiqueta apropiada. 

Muchos han criticado a Thierry, pero lo interesante es que, el siempre supo, como lo dice en el documental, que no solo estaba haciendo arte, estaba dando un lujo. Ofrecía la posibilidad de estar "in", le dio a muchos la manera de comprarse su ticket a la exclusividad del arte urbano y contemporáneo. 

Además, no fue acaso Duchamp quien nos expreso que el arte es arte si es que el artista intenta que sea arte? No significa acaso eso que el arte de Guetta es igual de arte que la Fontana de Duchamp?

Si no han visto el documental, aqui esta el trailer.









viernes, 2 de mayo de 2014

Joe Fenton: perfección caótica

Joe Fenton es un artista ingles graduado con honores de la Wimbledon Art School que trabaja en su mayoría piezas de arte monocromática. Joe está fuertemente influenciado por el surrealismo y tiene como principales referentes a El Bosco (Hieronymus Bosch) y M.C Escher. La particular y loca manera de crear su arte parece venir de sus ganas de mantener sus miedos a distancia y al mismo tiempo entenderlos. Muy aparte de su prioridad de trabajar en su arte a tiempo completo, Joe tiene publicados dos libros para niños como autor e ilustrador que han ganado diferentes premios.



La particularidad en sus obras se ve reflejada en las miradas de sus personajes que muestran terror e inquietud al mismo tiempo de mostrar un mundo encerrado en marcos donde todo parece estar en caos pero al mismo tiempo, este mundo es representado simétricamente lo que da una sensación de perfección en un mundo caótico. Admiren su obra. 























miércoles, 30 de abril de 2014

Una historia de color y juventud

 El horizonte está en los ojos y no en la realidad.
Ángel Gavinet


Starry Eyes, 2013

Hace un par de años mi hermano me mostró un par de fotos de Ryan McGinley. Las imágenes se me quedaron pegadas en la retina, colores, juventud, honestidad puesta en fotos. Quede fascinado. McGinley es un fotógrafo norteamericano, a los 25 años hizo historia al convertirse en el fotógrafo más joven en tener una exposición en el Whitney Museum of Art. La ultima colección del fotógrafo fue publicada en el 2013 y se llama Body Loud. Esta colección es, en mi sincera opinión, un hito para la juventud. Sus colores brillantes en contraste con la desnudez de los modelos y el fondo natural crean el ambiente de honestidad por el que McGinley es conocido.


Blonde Olivander, 2013



Astral (Lagoon), 2013


Candle, 2013


Soft Confetti, 2013


Carlotta, 2013

Denle una mirada, http://ryanmcginley.com 



Into the Wild : Viaje hacia uno mismo.


 “Cuando quieres algo de la vida, tan solo debes estirarte y alcanzarlo”.


Two years he walks the earth. No phone, no pool, no pets, no cigarettes. Ultimate freedom. An extremist. An aesthetic voyager whose home is the road. And now after two rambling years comes the final and greatest adventure. The climactic battle to kill the false being within and victoriously conclude the spiritual revolution. No longer to be poisoned by civilization he flees, and walks alone upon the land to become lost in the wild. 
- Alexander Supertramp May 1992.


El cine como toda expresión artística genera diversas sensaciones al espectador, muchas veces después de ver una película sentimos ganas de hacer cosas que usualmente no haríamos y soñamos que somos héroes, magos, villanos, etc., considero que es en ese momento donde podemos decir que ha tenido éxito la película, cuando podemos ver y creer las cosas de otra forma, cuando sentimos que lo hemos visto influye tanto en nuestra vida que intentamos hacerlo realidad, o bueno eso creemos... Personalmente siempre intento sentir las imágenes, buscar que penetren en todo mi cuerpo y que  me abrasen. Esto me ocurrió al ver hace ya unos años Into te wild, película dirigida por Sean Penn basado en un libro de Jon Krakauer donde nos cuentan la historia de Christopher Mc Candless, un joven que acaba de culminar sus estudios y abandona todo para poder sumergirse a un viaje hacia la naturaleza o diría yo hacia su naturaleza.
Esta obra cargada de bellísimos planos y un soundtrack maravilloso elaborado por el gran Eddie Vedder hace de la película un viaje para el que lo está observando tan emotivo como el que está haciendo Supertramp (Christopher). Este quiere dejar de pertenecer al  sistema en el cual ha vivido hasta ahora, un sistema marcado por el consumo, por la hipocresía y sobre todo por el condicionamiento que le  impide ser libre. Christopher abandona absolutamente todo, su familia, sus estudios, el mundo; Solo quiere una cosa llegar a Alaska, él no sabe  por qué, solo siente que ahí es donde se encontrará. Él sabe que en el camino se transformara y conocerá nuevas cosas, él sabe que  de nada sirve aferrarse a lo material por eso dona todo su dinero, deja su auto y solo carga consigo lo necesario para sobrevivir. Christopher es libre, pues asume las consecuencias de su elección, el viajar hacia Alaska y encontrar allí la naturaleza del ser humano.
Su viaje hasta llegar Alaska dura dos años donde conoce muchas personas que le dan visiones distintas de ver el mundo y donde él poco a poco va construyéndose y disfrutando de la vida; debemos saber que el verdadero viaje es el camino hacia sí mismo, el cual está  cargado de dificultades y enseñanzas. Esto genera que Supertramp se sienta bien y no extrañe nada del mundo al que estaba inmerso. Cada día es una aventura nueva, cada día debe luchar por algo que no sabe si estará mañana, cada día busca vivir como si fuera el último. Él busca sentir la vida, estaba cansado del control que hay sobre las cosas, esto se ve marcado por la relación que tenía con sus padres y sobretodo la forma en que sus papas convivían entre sí.” Si admitimos que la humanidad puede guiarse usando tan sólo la razón, entonces toda posibilidad de vida será destruida”.
El sentir es un tema muy importante que se aborda en esta cinta ya que no solo se observa en la construcción del personaje principal sino en la mayoría de personajes que este encuentra en su camino. Como dijimos antes él aprende de su viaje, el viaje es un fin en sí mismo que Christopher llega  a valorar, sin embargo este necesitaba llegar Alaska pues él consideraba que ese era su objetivo. Cuando llega a Alaska  encuentra el “bus mágico” que  lo utiliza de refugio y donde lleva a cabo muchas reflexiones acerca de lo que aconteció en su viaje, es ahí donde se da cuenta que el camino ha sido el objetivo de todo ese hermoso viaje. Es en este bus donde encuentra el sentido de su vida ya que se da cuenta de que a pesar de haber realizado lo que él decidió no tenía nadie con quien compartirlo. La naturaleza del hombre es relacionarse con otros hombres, este eligió estar solo, ya que siempre lo estuvo. Al momento de decidir escapar hacia Alaska , Christopher no se sentía cómodo con el mundo, era él contra todos ,poco a poco fue dándose cuenta de que el relacionarse con el mundo, incluyo naturaleza y seres vivos es lo que lo hace sentir” vivo”, pues, como dice él en una de las últimas escenas , la cual considero la más hermosa de toda la película “ La felicidad solo existe si es compartida” luego de eso el muere ya que se envenena por ingerir plantas venenosas. Él no quería morir sabía que el viaje no había  terminado a pesar de haber llegado  a su objetivo, Supertramp ya era consciente de su naturaleza ahora quería compartirla. La cinta termina con la bella reflexión mencionada, con el bello moviente hacia el compartir no importa que sea algo material o abstracto porque eso es amar.
Debo mencionar que esta película es una de mis favoritas ,se me ha hecho muy difícil escribir sobre ella porque no hay palabras exactas que permitan describirla …solo sensaciones y que más difícil que explicar eso, lo que uno siente ,es como viajar… hacia la naturaleza de nuestro ser.


lunes, 28 de abril de 2014

Sobre Raging Bull, una película de Martin Scorsese

"So, for the second time, [the Pharisees]
summoned the man who had been blind and said:
'Speak the truth before God.
We know this fellow is a sinner.'
'Whether or not he is a sinner, I do not know.'
the man replied.
'All I know is this:
once I was blind and now I can see.'
I
De cómo nació el proyecto
Fue en las filmaciones de The Godfather II en las que Robert De Niro leyó por primera vez Raging Bull: My Story, de Jake LaMotta. El libro era una autobiografía que relataba la historia de un boxeador profesional de pesos medianos, desde su infancia y sus inicios en el boxeo hasta la obtención del título mundial y su posterior debacle en el ámbito familiar y profesional. El libro, de pocas cualidades literarias, impresionó a De Niro inmediatamente, el personaje de Jake La Motta, un muchacho pobre del Bronx de un gran talento que ve un proyecto de vida destruido por su propio carácter, para luego arrepentirse y buscar una suerte de redención, formó una obsesión constante en su carrera.


Fue en esa época, en que le propuso a Scorsese dicho proyecto. Insistiendo que era una película que tenían que hacer juntos. Scorsese se sentía reticente a realizar dicha adaptación. En sus palabras alegaba que no comprendía realmente el interés por la historia y que por otro lado, ya desde su niñez, encontraba al box o cualquier otro deporte aburrido. No obstante, ante la obstinación de De Niro “ Marty” encargó el desarrollo de un guion a manos de Mardik Martin y posteriormente de Paul Schrader –el guionista de Taxi Driver.

Posteriormente, en 1978, Scorsese pasaba por una grave crisis de salud. Después del fracaso de New York New York, su primera película de alto presupuesto, inició un largo y precipitado camino hacia el caos, debido al excesivo consumo de drogas y a un ritmo de vida bastante disipada. Fue en aquel tiempo, en que se divorció de su segunda esposa, pasaba por una gran depresión y una gran rabia por el aparente término de una carrera ascendente en el espectro del cine norteamericano. A pesar del recrudecimiento de su salud, en ese año dio a estrenar The Last Walz, una documental del último tour de la banda de rock The Band. Scorsese supo en ese momento, que era lo que mejor que había dirigido en su carrera. Sin embargo, no se sentía feliz ni satisfecho creativamente:
 “En ese momento comprendí que había un problema, que había una especie de vacío dentro de mí ¡Y me drogué aún más! Luego toqué fondo, me hundí”. (en Cahiers du cinema número 500)

En setiembre de ese año, fue internado en el New York Hospital al sufrir una hemorragia interna que por poco lo lleva a la muerte, estuvo en recuperación diez días.  Su cuerpo no resistía más De Niro lo visita de forma constante y entre conversaciones  le informa que Paul Schrader había finalizado el guión y sólo faltaba él, él era el único que podría hacerlo.


 [Pero ¿Qué ocurre?” Y Luego añadió: “¿No quieres hacer esta película? ¡Sólo tú puedes hacer!”. Respondí que sí. Y entonces comprendí; fui consciente de que yo era él… (Scorsese muestra la foto de De Niro interpretando a Jake La Motta obeso). Yo podía hacerlo. Esa película hablaba de mí. No tenía que decírselo a Bob: ya lo sabía. Todo lo quería de mí era un compromiso. Y de algún modo, en mí se disparó un resorte. Dije: “lo haremos. ¡Adelante!] (en Cahiers du cinema, número 500)
Después de su recuperación se dirigió con De Niro a la isla de St. Martin ha rescribir el guión. Scorsese empezó el proyecto bajo un ritmo creativo frenético y eufórico, que no sentía desde Mean Streets o Taxi Driver. Había encontrado su voz y la convicción para filmar la película. La filmó como si fuera la última, introduciendo todo lo que había aprendido, cada forma y truco de todos sus años en el cine. El resultado, fue la voz trágica de un hombre que luego de pasar por el infierno y la soledad, originado por sus propios demonios, encuentra la redención muchos años después, comprendiendo su ceguera y viéndose por fin en el espejo, aceptándose a sí mismo,  encontrando paz.


II
Sobre Raging Bull
I remember those cheers / They still ring in my ears / After years, they remain in my thoughts. / Go to one night / I took off my robe, and what'd I do? I forgot to wear shorts. / I recall every fall / Every hook, every jab / The worst way a guy can get rid of his flab. / As you know, my life wasn't drab. / Though I'd much... Though I'd rather hear you cheer / When you delve... Though I'd rather hear you cheer / When I delve into Shakespeare / "A horse, a horse, my kingdom for a horse", I haven't had a winner in six months.
[he lights a cigar] Though I'm no Olivier / I would much rather... And though I'm no Olivier / If he fought Sugar Ray / He would say / That the thing ain't the ring, it's the play. / So give me a... stage / Where this bull here can rage / And though I could fight / I'd much rather recite /... that's entertainment…

El inicio de Raging Bull es la síntesis o la gran metáfora de la vida de Jake La Motta.  La trasposición del Intermezzo de Cavalleria Rusticana, el ballet pugilístico que se prepara para el encuentro, golpeando a la nada, un hombre solo en el ring entre las cuerdas que se enfrenta contra sí mismo y contra el mundo . Scorsese logra dar proporciones Shakesperianas a un personaje atormentado por sus propios demonios, que ve como el espectáculo de su vida se resuelve en una gran tragedia, en la que el ring es una alegoría de sus fracasos y de sus éxitos. A su vez, el carácter violento y sesgado de sus mejores años, es su propia condición la que lo precipita a la debacle, a la decadencia moral y física y su posterior ruina. Jake La Motta, ya en 1964 rememora de forma melancólica sus años de juventud y esplendor, recitando pasajes de Tenesse Williams y William Shakespeare antes de entrar a escenario. Lo que sigue es el montaje, de la función de su vida, de dos imágenes dispares: de un hombre viejo, desilusionado y acabado y por el otro lado, un joven La Motta que recibe los golpes, orgulloso, impetuoso e invencible, sin retroceder,  antes de ir al ataque.

La concepción del anti héroe  en Jake La Motta, es de un doble conflicto, es la historia de la impotencia de un hombre que se enfrenta con la sociedad y consigo mismo. Raging Bull es la película de la autodestrucción del protagonista, por sus propias inseguridades y pasiones. La premisa sitúa a Jake un exitoso boxeador de pesos medianos, al cual se le niega tener de ser un contendiente y ganar el título mundial. Existe, en ese sentido, un orden impuesto que no puede superar, las mafias pugilísticas que predisponen resultados y campeones. Jake se niega a formar parte de ello y va por su cuenta, intentando forjar su éxito por sí mismo. El resultado es la frustración, del no aceptar las convenciones corruptas de la sociedad, que se antepone a su suerte y aquellos valores antiguos que defiende, que se acrecientan con los años y generan un orgullo desmedido y ciego que estalla en una actitud violenta contra todo lo que pudo ser bello o valioso en su vida.


Del mismo modo, se puede encontrar un profundo conflicto interno por parte de Jake, una inseguridad, una incapacidad o miedo a ser feliz, que lo abstrae y aísla y dificulta la comunicación con los demás. En ese espectro su hermano Joey (Joe Pesci), es una suerte de pacificador, su conexión con el mundo y lo que lo rodea. Él canaliza sus fuerzas y pasiones y busca las oportunidades que el carácter de su hermano le niega. Por el otro lado, nos damos con Vickie (Cathy Moriarty) la que sería su segunda esposa. Una rubia, con una imagen y actitud al modo de una femme fatale, a la que Jake ve como un espejismo, de algo verdaderamente bello, una fuerza de la naturaleza que no puede controlar, pero que sin embargo, lo atrae y es algo que desea en su vida. Vickie, de esta manera, forma parte vital de sus inseguridades, de su fragilidad contenida, de su falta de comunicación con el mundo al cual, tiene un miedo terrible, de ser abandonado, de que su orgullo y amor propio sean rotos. La violencia, los celos y paranoias de La Motta, se encienden en su temor de no ser suficiente, de no dar talla al papel que interpreta.
Después de casi cuatro años  luchando, ante una gran frustración, Jake termina traicionándose a sí mismo, su hermano Joey lo convence de que su única oportunidad es venderse a la mafia. De este modo, se deja ganar  Ante esta situación Jake llora desconsoladamente, es una traición su filosofía de vida y siente vergüenza de lo que tuvo que hacer y el fracaso que conlleva. No obstante, dos años después, tiene la oportunidad de luchar por el título y lo consigue. Así, en el pináculo de su carrera pasando la euforia del momento, pasamos a un siguiente plano y nos damos con la cuenta que no es feliz, que existe una insatisfacción en cada aspecto de su vida, una resignación que lo hace dejar de lado el entrenamiento y una frecuente paranoia e inseguridad de que su esposa lo engaña. La Motta desconfía de su éxito y procede a destruirlo, escucha internamente acusaciones, confesiones, traiciones contra sí y se aísla en un manto de ebullición y violencia contenida. La misma paranoia lo aleja del único componente estable en su vida, su hermano, su puente con la realidad, al cual le da una golpiza creyendo que lo traicionó con su esposa, rompiendo relaciones con él.

La vida de Jake La Motta, de este modo, es la de un hombre con todas las condiciones para ganar, pero que una vez cumplido el objetivo de su vida, no sabe qué hacer con ella y que falla miserablemente sin encontrar una real satisfacción. Su vida es el espectáculo de una persona que recibe golpe tras golpe en una actitud casi masoquista, en un mundo caótico –dícese el ring o la vida-, en el que se rehúsa a dar su brazo a torcer o ceder, pero este no es un personaje idealista, sino un personaje que ante su propia fragilidad, trata de moldear al mundo a su alrededor, de alcanzar un control ante su propia inseguridad y forjar su propio éxito y auto-respeto. Una vez que gana el título, sin embargo, se siente igual de vacío. Siente la misma gran impotencia e incapacidad de expresarse, el miedo a quedarse solo y ser engañado, de vivir en un mundo, en el cual realmente, no cree merecer ser feliz.

La Motta se ha retirado y abre un night club, con su mismo nombre. En este club, en una profunda decadencia moral, se ve coludido en un caso de corrupción de menores, la policía lo busca. Corre desesperado a buscar dinero con que sobornar a la justicia y falla, al rehusarse a vender su cinturón de campeón, el último recuerdo de su gloria pasada. Ya en la cárcel,  se afronta contra el escenario del que siempre huyó: su propia debilidad. Jake como llegó al mundo, está solo y en el fondo del abismo, en la oscuridad su reflejo es claro, se enfrenta a la realidad, todo lo bello en su vida se había esfumado y era su culpa. Es un hombre, que finalmente, se repite encarecidamente, desesperado que no es un animal, que es una persona, que no es tan malo y que merece una oportunidad.

En 1964, La Motta, otra vez en su camerino, recita el monólogo deI could have been a contender” de Marlon Brando en On the Waterfront. Ha perdido todo, pero por fin puede ver su reflejo en el espejo y no huye de él.  Es curioso, en su fracaso, por fin encuentra un cierto equilibrio, una cierta paz interior que hace llevaderos sus años, ya que ve claramente la luz en el escenario -el ring-  en el que sus mejores años pasaron, el que fue su hogar y forma parte de su modo de plantarse al mundo, sabe que aquel lugar es el único lugar en donde puede expresarse y retomar su vida porque ahora ve.